Día del Fotoreportero Gráfico.
Entrevista a Nestor Apiwan. *
Foto reportero gráfico de Diario en Chubut que se imprime en Trelew.
En el Diario Chubut ingresé allá por fines del setenta y seis -recuerda Apiwan-. En el setenta y cinco un grupo compra Impresora Chubutense de Trelew, uno de los primeros fotógrafos del diario fue Edi Jones, uno de los mejores de la zona, que además rescataba fotografías históricas.
Creo que el más viejito que está quedando soy yo -reflexiona sobre el paso del tiempo y de los compañeros- y vienen chicos nuevos muy buenos reporteros, a nosotros la tecnología de las computadoras nos llegó de viejos, pero ya la fotografía es más computación, estamos perdiendo la profesionalidad. Hacemos la foto si total la arreglamos con pothoshop, y a veces no se puede arreglar con pothoshop. En este momento nosotros somos tres, José Luís El Pollo Pasten, Edelmiro El Rayo Moraga y yo aca en Trelew.

A veces uno no alcanza a llegar al Diario que la noticia ya está mucho antes -comenta sobre su trabajo- yo soy un poco atípico de los demás, porque soy la única persona que no tiene un horario de entrada pero tampoco tengo un horario de salida. Lo peor que nos puede pasar como reporteros gráficos es estar una hora, hora y media y que no exista nada, ni siquiera un policial, una nota en algún barrio… estar sin hacer nada eso nos mata, es angustiante. Uno se mantiene en la redacción por lo que pueda salir.
Si uno esta en un medio periodístico, cualquiera sea, normalmente uno tiene un cuaderno de actividades, esas son las cosas que normalmente están previstas de la mañana o del día anterior, después esta lo del momento, que uno tienen que agarrar un auto y salir del Diario lo más pronto posible. Porque un cronista grafico, tiene la ventaja de que si llega tres minutos, un minuto tarde, la información la puede redactar. Nosotros tenemos que intentar llegar porque la foto dentro de un minuto ya no esta es estar en el lugar preciso en el momento justo.
La cámara colgada en el brazo es como la cartera para la mujer, todo el día andas con la cámara en el brazo. Porque yo no sé cuando llega la noticia, es un momento imprevisto pero tenés que tener la cámara siempre lista y la tenés que tener ahí.
Es rutinario -cuenta sobre la cobertura de los actos políticos- pero a mi me afecta otra cosa, cuando hay un acto institucional uno tiene un horario, entonces uno juega con los tiempos, donde va primero y está ahí y espera, pero el funcionario llega treinta minutos después y uno sabe que tiene que ir a otro lugar a cubrir otra nota. Después bueno, uno se acostumbra, creo que nosotros como reporteros gráficos no escuchamos lo que dicen los oradores estamos pendiente únicamente de cual es la toma. Sabemos que una foto va a ir a tapa, posiblemente una o dos fotografías dentro del medio y la foto que va a ir a tapa a veces se hace difícil sacarla.

La fotografía más dura.
Mirá yo empecé muy chico, allá en el año setenta y cuatro si mal no recuerdo, mi cuñado era reportero gráfico del Diario El Día de La Plata, y yo empecé en el laboratorio a revelar fotografía y recuerdo los miedos que teníamos. Yo no me animaba a salir del Diario para ir a 35 entre 11 y 12 allá en La Plata, épocas militares de tiros por todos lados. Pero fotos que duelen mucho hacer es en un accidente un chico lesionado, no hablemos ya de un chico muerto, porque a uno le tiembla el estómago, las manos y uno la foto la tiene que hacer, la tiene que reflejar. El primer plano uno lo saca aunque uno sabe que después va a sacar una fotografía que no se vea ese primer plano del chico. Pero es algo que no te acostumbras jamás.
Tengo más anécdotas de fotos perdidas que de ganadas, porque hay veces que uno tiene la mejor foto y sin embargo por una cuestión de que no iba correlativo a la nota a veces no sale en los medios -explica-. El jefe de redacción cree que es otra la fotografía. Me gustan mucho más las anécdotas de los compañeros o mías, de cosas que nos sucedieron.
Yo te contaría una anécdota de allá por el año setenta y nueve o una cosa así. Estar en una carrera de kayak - una embarcación pequeña, una especie de piragua- muy en la orillita del río, venían los punteros y una señora se resbala y se apoya en mí y me caigo al río con todos los equipos completos.
O por ejemplo en la escuela 123, yo estuve desde las diez de la mañana, donde hoy esta el gimnasio, esperando que se caiga una pared, en ese gimnasio se cayó la pared completa. Y por ahí llegó Taboas del Jornada -otro diario local de Trelew- cerca de las once y media y estábamos charlando. Yo había dejado mal estacionado el auto y le digo espera que corro el auto, mientras me subo al auto se cae la pared, después de estar dos horas esperando para tener la foto, yo no tuve la foto -se ríe-.
O un día que se cayó un avión en Trelew, estábamos todos desesperados, ya sabíamos que se iba a caer, no tenia tren de aterrizaje. Entonces un fotógrafo, Reinaldo del Diario Jornada, tenía que ir a buscar al chico a la escuela y decí que otro fotógrafo, Daniel Feldman, se aviva y dice por las dudas voy a ir también en refuerzo por lo del avión. Cuando Daniel iba para el aeropuerto se lo cruza a Reinaldo que se iba a buscar al chico a la escuela, osea el avión se cayo cuando se iba a la escuela! Esas anécdotas lindas que uno tiene cientos de la fotografía local.
*Entrevista Martín Berrade para FM Trelew Noticias
!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->

