Daniel Muchiut en las VI Jornadas de Fotografía.
Por Laura Perez
Sus fotos están en exposición hasta el 30 de Septiembre el en Centro Cultural de Trelew, 9 de Julio 655. El martes 16 y Viernes 19 nos regaló su tiempo, nos proyectó sus fotos y charló con el público.
Alguien en el público reflexiona que "acá no tenemos esas historias, porque Daniel vive en un pueblo y la intimidad allí es otra". Un pueblo con calles que recuerdan mujeres, batallas, cantores populares e historias de bares. Alguien agrega que sus fotos "son condicionadas por una búsqueda interior y no por su entorno". El persigue un tema en cada muestra, encuentro en su mirada un guiño hacia la música, la literatura, las historias que se cuentan. Una búsqueda que lo llevó a estar en Chaco y Formosa y, dice, volverá por necesidad en algún momento para cerrar esa serie.
Chivilcoy tiene en la plaza a la Diosa Hebe, en su base le hacen guardia un conjunto de angelicales querubines con simbólicas trompetas. Hebe es la diosa de la juventud y era una divinidad con el poder de rejuvenecer a los ancianos. Y a Daniel le atraen las vidas que terminan en un geriátrico y se emociona pensando que María y Oscar* podrían haber formado una familia. Recorre las camas y las pieles buscando las huellas de la ausencia.
Cuenta que le lleva años concluir sus trabajos y que ha encontrado el tiempo necesario para dedicarle a su pasión, que no podría soportar de otra manera este mundo convulsionado. Tiene 40 años y desde los 19 "saca fotos" y dice estar al margen del lo "oficial", pertenecer al interior, paradójicamente, es muchas veces quedar afuera. Sin embargo, expuso sus trabajos en el FotoFest, el prestigioso festival de fotografía mundial con sede en Houston, Sus fotos llegaron al público siempre por insistencia de quienes lo conocen y admiran. "Nunca por propia presión; es humilde y no entiende que su obra tiene un gran valor -cuenta Harrington en una nota.
Es uno de esos tipos sencillos que tiene una riqueza plástica además de una sensibilidad a flor de piel.
Tal vez porque nació en Chivilcoy, un pueblo de 70.000 habitantes, Daniel Muchiut hace fotos intimistas sobre la vida ajena y las propias inquietudes. Sobre la vida, la muerte, el vacío que dejaron quienes tuvieron posibilidad de trascender sólo en sus fotos. Tal vez porque soy de Trelew sus imágenes me son familiares.



Dossier:
*De María
Uno tiene que tener claro lo que va a hacer, como se va a parar, el por qué de lo que se quiere retratar y hacia dónde se va a dirigir, qué respuestas se desean buscar. Tenés que hacerte todo el tiempo ese planteo, y partir de ahí, el acercamiento depende exclusivamente de uno, no de la gente. El que va, como extranjero, a romper el clima, a agredir con la cámara, es uno. Hay que situarse de manera honesta, sincera, y a partir de ahí, no tener apuro, aprender a escuchar y a ver antes de hacer fotos. No ser solamente un disparador de imágenes. Aprender a controlar la ansiedad, que es muy difícil, y a saber esperar; toda persona tiene su momento, su tiempo. Y si no pudiste hacer una foto hoy, por lo menos hay que saber observar el lugar, el entorno, y después te acercarás y sacarás tu cámara; sin violentar la situación, ese es uno de los secretos. Ser respetuoso, ser humilde. Tener una cámara no te hace distinto. Al contrario: hay que tener los pies sobre la tierra. Teniendo en claro estas cosas, siempre se genera química con la gente. No hay grandes dilemas.
*De La vida de Oscar
Uno nunca está exento de nada. Cuál es, en todo caso, la delgada línea que separa la cordura del delirio. Cualquier acontecimiento inesperado puede cambiar tu vida y llevarte a la locura. Cuenta la leyenda que Oscar fue acusado por un delito que no había cometido y terminó en la cárcel. Cuando quedó en libertad, el hombre se alejó de todo contacto con la sociedad y se fue a vivir a un descampado, dentro de un auto abandonado, con la única compañía de unos perros callejeros.
Cuando le planteé a unos amigos que quería documentar la vida de Oscar me dijeron -estás loco, si el tipo no habla con nadie-. Sin embargo, fui un día y le dije: -Me alucina la vida que llevás, tu forma de vivir. ¿Te molesta si yo vengo y te hago compañía, y saco algunas fotos?-. No tuvo problema. Así empecé. Estuve yendo un mes sin la cámara. Hablábamos, o bien nos quedábamos callados, estudiándonos. Luego pasé dos años sacándole fotos. La muestra estuvo expuesta en la fotogalería del museo de Artes Plásticas de Chivilcoy y en la Fotogalería del Teatro San Martín, ganó el primer premio al Ensayo Documental en IFA, en el 2000, después se expuso en Madrid y Valencia.




galeria59 dijo
Gracias por traer este fotógrafo a tus páginas .No le conocía y me ha gustado ver su obra y escuchar sus impresiones , su motivación...
Un abrazo ,
Arturo
4 Octubre 2008 | 09:25 PM