Te recomiendo Nº2: Sobre la fotografía.
Hace treinta años desde que se publicó por primera vez Sobre la fotografía, de Susan Sontag.
A pesar del tiempo, sigue teniendo vigencia, sigue siendo una obra refrescante y, en muchos casos, reveladora.
La importancia de este libro estriba en la estrecha relación que Sontag establece entre fotografía y sociedad. Entre una determinada forma de creación de imágenes característica de la modernidad y post-modernidad y la sociedad entendida como organización de poder y como contexto ideológico para la creación estética.
Haciendo un paralelo con la literatura, la pintura y el cine, en el siguiente fragmento nos plantea un muy buen tema para opinar y debatir.
La fotografía entró en escena como una actividad advenediza que parecía invadir y socavar un arte acreditado: la pintura. Para Baudelaire, la fotografía era el “enemigo mortal” de la pintura; pero con el tiempo se concedió una tregua, la cual tuvo a la fotografía por liberadora de la pintura. Weston empleo la forma más común para mitigar las desconfianzas de los pintores cuando escribió en 1930: “La fotografía a negado, o finalmente negara, buena parte de la pintura, por lo cual el pintor tendría que estar profundamente agradecido”. Liberado por la fotografía de la monótona faena de la fiel representación, la pintura podía perseguir una tarea más elevada: la abstracción.* En efecto, la idea más persistente en las historias y la critica de la fotografía en ese pacto mítico concertado entre pintura y fotografía, lo cual las autorizo recíprocamente a proseguir con sus misiones aisladas pero igualmente validas, mientras se influían entre sí creativamente. De hecho, la leyenda falsifica buena parte de la historia de una y otra. El modo en que la cámara fija la apariencia del mundo externo supuso nuevos modelos de composición pictórica y nuevos temas a los pintores: creó una determinada preferencia por el fragmento, realzó el interés por los atisbos de vida humilde y por los estudios del movimiento fugaz y los efectos luminosos. La pintura se hizo tanto menos abstracta cuanto que adopto el ojo de la cámara, y se volvió (por usar las palabras de Mario Praz) telescópica, microscópica y fotoscópica en su estructura. Pero los pintores jamás han cesado de imitar los efectos realistas de la fotografía. Y, lejos de ceñirse a la representación realista para dejar la abstracción a los pintores, la fotografía a seguido de cerca y absorbido todas las conquistas antinaturalistas de las pinturas.
*Valery aseguraba que la fotografía había prestado el mismo servicio a la escritura, al exponer la “ilusoria” pretensión de que el lenguaje “comunica la idea de un objeto visual con algún grado de precisión”. Pero los escritores no deberían temer que la fotografía “pueda en ultima instancia restringir la importancia del arte de escribir y actuar como sucedáneo”, dice Valery en “El centenario de la fotografía” (1929). Si la fotografía “nos disuade de describir” arguye, nos recuerda así los límites del lenguaje y nos aconseja, como escritores, utilizar nuestras herramientas de un modo más adecuado a su verdadera naturaleza. Una literatura se purificaría si permitiera a otras modalidades de expresión y producción las tareas que ellas pueden cumplir mas eficazmente y se dedicara a metas que sólo ella puede cumplir [...] una de las cuales es el perfeccionamiento del lenguaje que construye o expone el pensamiento abstracto, y la otra la exploración de toda la variedad de patrones y resonancias poéticos.
El argumento de Valery no es convincente. Aunque puede decirse que una fotografía registra, muestra o presenta, en rigor nunca”describe”; sólo describe el lenguaje que es un acontecimiento temporal. Valery sugiere abrir un pasaporte como “prueba” de su argumento: “La descripción garrapateada allí no puede compararse con la instantánea pegada al lado”. Pero esto es usurpar la descripción en el sentido más pobre y lato; hay pasajes de Dickens o Nabokov que describen un rostro o una parte del cuerpo mejor que cualquier fotografía. Tampoco sirve para demostrar la inferioridad de los valores descriptivos de la literatura decir, como lo hace Valery, que “el escritor que pinta un paisaje o un rostro, por muy diestro que sea en su oficio, sugerirá tantas visiones diferentes cuantos lectores tenga”. Lo mismo ocurre con la fotografía.
Así como se supone que la fotografía fija a liberado a los escritores de la obligación de describir, ha menudo se sostiene que las películas han usurpado la tarea narrativa del novelista, liberando así a la novela, según algunos, para que se consagre a otras tareas menos realistas. Esta versión del argumento es más verosímil, pues el cine es un arte temporal. Pero no hace justicia a la relación entre novela y cine.


